
En el último capítulo del anime dejamos en receso el juicio contra Edgeworth para que tanto defensa como fiscalía realizaran más investigación sobre quién mató a Robert Hammond. Phoenix y Maya vuelven a la escena del crimen y encuentran al dueño de la casa de alquiler de botes cuyo nombre se desconoce. Éste es un olvidadizo anciano que vive con su loro al que llama Polly, a la cual cuenta todo lo importante. Tras ver a Maya y a Phoenix y confundirlos con sus propios hijos, Keith y Meg, les cuenta que oyó un disparo y vio pasar al asesino por delante de su ventana. Por ello, decide ir a testificar al juicio. Fuera se encuentran con el inspector Gumshoe quien dará a Maya un detector de metales, con el que encuentran a «Gourdy».
Reanudado el juicio, Phoenix consigue demostrar definitivamente que no fue Edgeworth quien asesinó al abogado Robert Hammond y, además desvelar quién era, o fue, el ahora conocido como el vendedor de botes: Yanni Yogi, el alguacil implicado en la muerte de Gregory Edgeworth 15 años atrás, el padre del Fiscal Edgeworth. Desvelado esto, sale a colación el caso del asesinato comentado: el incidente DL-6. Finalmente, desvelada toda la verdad y, por ende, la inocencia de Edgeworth, antes de el Juez dictar sentencia, Edgeworth confiesa que él fue quien mató a su padre hace 15 años. El Juez, a la vista de esta revelación, decide hacer un receso de 20 minutos para que tanto acusación como defensa puedan preparar el caso DL-6.
De vuelta del receso, Phoenix demuestra que, probablemente, no fuera Edgeworth quien matara a su padre. No obstante, esto no vale para que se dicte una sentencia de no culpabilidad. Todo parece perdido, Phoenix va a perder contra Von Karma, pero Maya consigue llamar al espíritu de Mia, quien da alas a Phoenix para que no de el caso por perdido. Tras revisar de nuevo las pruebas (y la inestimable ayuda de Maya reconvertida en ninja), nuestro protagonista consigue demostrar que fue Von Karma quien realmente asesinó a Gregory Edgeworth, aquel abogado que logró vencerlo y dejar una mancha en su impoluto historial de 40 años sin perder. Demostrada la culpabilidad de éste, finalmente, Edgeworth queda libre de toda sospecha. Tras la celebración de la victoria, Maya decide volver a su hogar para acabar su formación de médium, dejando a Phoenix por el momento.
Bueno, se acabó el caso del adiós, el mejor caso de todo el juego. Reitero de nuevo que la serie va demasiado rápido y que deja en el olvido partes importantes del juego, pruebas que sin ellas el resultado del juicio no es lógico, etc. Esto hace que la experiencia de «serie de misterios» se quede en papel mojado. De vuelta a los capítulos reseñados, me gustó mucho el momento de Maya infiltrándose en el despacho de Von Karma para conseguir la prueba definitiva (capítulo XII), también me encantó el hecho de que Yanni Yogi tuviera los mismos tics que en el juego (capítulos IX-X). Pero lo que como fan de los juegos no puedo perdonar, es que Von Karma sólo haya tenido su tic, cogerse el brazo derecho, cuando se ha visto totalmente acorralado, cuando en los juegos lo hace constantemente. Bueno, vamos a dejar de rajar de la serie, siendo franco, ya la di por perdida hace 5 capítulos. El próximo capítulo puede que inicie el último caso del juego de Ds: resurgir de las cenizas.
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