
En los últimos años y días hemos sido testigos de varios escándalos por parte de la escritora inglesa J.K. Rowling, autora de la saga del mago más famoso: Harry Potter. Estos escándalos han sido provocados por las opiniones personales de la autora sobre temas tan espinosos como la sexualidad de las personas, su etnia… Lejos de querer echar más leña al fuego, estos escándalos me llevan a plantearme dos preguntas ¿Deberíamos separar la obra del autor? ¿Debemos tener la misma opinión de un tema que el autor para poder disfrutar de su obra?
Para contestar a esto, hay que tener en cuenta que, por razones obvias, parte de la psique del autor está plasmada en la obra. De este modo, podemos observar pensamientos y/o sentimientos como el racismo, la homofobia, etc. plasmados en los rasgos de algunos personajes de la historia. Ejemplo de ello sería el propio villano de la saga escrita por Rowling: Lord Voldemort, cuya razón de ser y objetivo están basados en un más que evidente racismo hacia los mestizos mago-muggle (no magos en la saga Harry Potter) y los propios muggles, creyéndose superior a éstos.
Y es un hecho constatable que la obra de Rowling ha sido un gran éxito en la cultura popular. De grandes producciones cinematográficas hasta videojuegos, pasando por juegos de mesa, merchandising, etc. todo ello basado en una obra creada por una persona con algunos valores horribles, si atendemos a algunos de sus últimos tuits. ¿Implica ello que todo aquel que ha leído, jugado o visto algún producto derivado de Harry Potter es una persona con unos valores cuestionables?
No. Cada persona es distinta y, por tanto, se supone, tiene sus propias ideas y valores determinados por su situación y su educación. El hecho de que una persona disfrute de, por ejemplo, el personaje de Geralt de Rivia no implica que sea una persona cínica, del mismo modo que disfrutar de la música de Richard Wagner (compositor cuyas obras eran las favoritas de Hitler) no te convierte en nazi.
Así que la respuesta a las preguntas es para ambas sí. Una obra debe ser desligada de las opiniones personales de su autor y, por tanto, pueden ser disfrutadas tengas o no las mismas ideas o valores que el mismo.